¿Cuál es la esperanza de vida después de un ictus?

Las personas somos dueñas de nuestras vidas, pero, en ocasiones, la vida puede dar giros que no nos esperamos y algunos de ellos tienen que ver con nuestra salud. Uno de los eventos más impactantes y que pueden cambiar radicalmente la vida de alguien es un ictus. Este fenómeno puede dejar secuelas muy significativas, tanto a nivel físico como emocional. A continuación, hablaremos sobre ello y sobre cómo se ve afectada la esperanza de vida después de un ictus.

Qué es un ictus y por qué se produce

También conocido como accidente cerebrovascular (ACV), un ictus se define como una condición médica que se produce cuando el suministro de sangre en el cerebro es interrumpido, bien sea por una hemorragia por ruptura de un vaso sanguíneo o por una obstrucción del mismo.

Cuando se produce por una hemorragia se conoce como ictus hemorrágico y cuando es por obstrucción se habla de ictus isquémico.

La interrupción del flujo sanguíneo impide que el tejido del cerebro reciba oxígeno y los nutrientes que necesita. Eso, a su vez, produce la muerte celular en cuestión de minutos. Las causas que provocan los ictus son muchas. Algunas pueden ser:

  • La diabetes.
  • La hipertensión arterial.
  • El tabaquismo.
  • El colesterol
  • La obesidad.
  • Algunos factores genéticos o hereditarios.

Síntomas del ictus

Una de las claves más importantes en la recuperación de un ictus es la rapidez con la que se aborda el problema. Para ello, es esencial conocer los síntomas o señales más habituales de un ictus:

  • Hormigueo en la mitad del cuerpo o pérdida de fuerza en esa mitad.
  • Dificultad para hablar.
  • Pérdida de visión en uno o los dos ojos.
  • Dolor de cabeza intenso, diferente a un dolor habitual.

Qué es un ictus y por qué se produce

Secuelas del ictus

Las secuelas de un ictus pueden variar desde leves hasta severas. Esto se verá en función del tipo de ictus, la localización de la lesión y la extensión que se haya visto dañada. No obstante, entre las más frecuentes se encuentran:

  • Alteraciones sensoriales, como problemas de sensibilidad o problemas visuales.
  • Alteraciones del control motor. Se ve reflejado en disminución de la fuerza, pérdida de movimiento voluntario parcial o total, dificultad en la coordinación y el equilibrio y/o variaciones del tono muscular.
  • Cambios en la deglución, como la disfagia.
  • Problemas emocionales. Por ejemplo, apatía, depresión, ansiedad, irritabilidad…
  • Cambios en la conducta. Pueden ser cambios en la conducta social o impulsividad, agresividad…
  • Alteraciones de la comunicación (anomia, afasia, disartria).

Además, dependiendo de lado del cerebro que se vea afectado, las secuelas por ictus pueden ser más concretas.

Secuelas ictus lado izquierdo

Cuando un ictus afecta al lado izquierdo del cerebro, las secuelas que deja suelen incluir, a menudo, problemas relacionados con la memoria a corto plazo, dificultades en el habla, el lenguaje y la coordinación motora fina.

Secuelas ictus lado derecho

Por su parte, cuando el ictus se da en el lado derecho del cerebro, se pueden dar cambios en la percepción espacial, la capacidad para reconocer caras, la atención y también las emociones.

Consecuencias de un ictus

Las consecuencias de un ictus pueden abarcar tanto problemas físicos, como psicológicas y emocionales. Por esa razón, es esencial abordar este problema con un enfoque integral que abarque todas las áreas afectadas.

Además, una de las consecuencias de un ictus a tener más en cuenta es que el hecho de sufrirlo hace que el riesgo a sufrir otro en el futuro aumente.


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Cuántos ictus puede soportar una persona

La respuesta a cuántos ictus puede soportar una persona es imposible de saber con exactitud. La razón es que el hecho de que alguien sobreviva a uno o varios ictus va a depender de dos cuestiones principales:

  • Por un lado, los factores de riesgo presentes en cada individuo.
  • Por el otro, su estado de salud general.

¿Cuándo se repite un ictus?

Como hemos mencionado, las personas que han sufrido un primer ictus son más propensas a enfrentarse a otro.

Según un estudio publicado por la revista Neurology, la repetición de un accidente cerebrovascular después de un ataque isquémico transitorio se produce, con frecuencia, en las 24 horas posteriores al primer ictus.

Además, el estudio revela que el 52% de los pacientes sufren la repetición de estos accidentes en los siguientes 7 días y el 42% en los 30 días posteriores.

Carácter después de un ictus

Experimentar un ictus puede suponer un cambio en la perspectiva de vida de la persona que la padece. En muchos casos, una de las secuelas de un ictus leve son las alteraciones emocionales y conductuales.

Entre dichas alteraciones pueden aparecer la ansiedad, la depresión, la apatía, la agresividad, la impulsividad, la irritabilidad y la intolerancia a la frustración. Es por ello que el apoyo emocional y la comprensión son claves tras sufrir un ictus.

Por el contrario, en ocasiones sucede que el carácter después de un ictus cambia para bien, pues algunas personas descubren una fortaleza interior que desconocían en sí mismos para afrontar las secuelas dejadas por esta condición médica.

Esperanza de vida después de un ictus leve

Al hablar de esperanza de vida después de un ictus, esta va a depender del grado del mismo, es decir, de si ha sido leve o grave.

La esperanza de vida después de un ictus leve suele ser mayor, aunque para ello hay que tener en cuenta factores determinantes como la edad y el tiempo de reacción cuando se da el ictus. En lo que respecta a la edad, mientras mayor sea la persona, menos posibilidades de recuperación hay.

Algunos estudios han determinado que el 16% de las personas de más de 65 años que sufren un accidente cerebrovascular, mueren durante el primer año. Además, el 41,5% presentan secuelas moderadas y graves.

No obstante, la esperanza de vida después de un ictus leve puede verse incrementada mediante programas de rehabilitación y cuidados específicos.

El ictus más grave es el hemorrágico. A la hora de hablar de cuánto vive una persona después de un ictus como este, lo cierto es que el hemorrágico es el que tiene una mayor tasa de mortalidad.

Según las estadísticas, el 57% de las personas menores de 50 años sobrevivieron más de 5 años tras sufrir el ictus. Aquellas personas mayores de 70 años solo lo hicieron el 9%. Esto indica lo determinante que es la edad en estos casos.

Recordemos que la esperanza de vida en España ronda lo 82 años, por lo que un ictus sí puede afectar sustancialmente a la misma.

Esperanza de vida después de un ictus leve

¿Se puede trabajar después de un ictus?

Como señalan desde el Centro de Referencia Estatal de Atención al Daño Cerebral (CEADAC), cuando una persona sufre un ictus, su actividad laboral se verá interrumpida y habrá que tener en cuenta las secuelas que este deje en el trabajador.

Se valorará, tras superar la fase aguda y el periodo de rehabilitación necesario, si el paciente puede reincorporarse a su trabajo, asumiendo las mismas responsabilidades, o no.

Será necesario que la persona sea consciente de cuáles son las secuelas que el ictus le ha dejado, sus limitaciones y qué implica esto en su vida. Puede suceder que se conceda un grado de discapacidad, aunque no siempre pasa. Teniendo en cuenta todo ello, si se puede volver al trabajo, habrá que planificar la vuelta al mismo junto con la empresa.

Para tal fin, se deberán considerar estos aspectos:

  • Siempre que sea posible, es preferible que la reincorporación sea progresiva, para ir graduando el nivel de exigencia y el tiempo dedicado.
  • Analizar cómo se desarrolla el puesto de trabajo y las responsabilidades, con el fin de anticipar y dar solución a posibles dificultades.
  • Tras volver al trabajo, es conveniente ir reevaluando la situación, por ver si hay cambios o adaptaciones que pudiesen mejorar el rendimiento.

Precauciones después de un ictus leve

Sufrir ictus es un desafío en la vida de cualquier persona. Sin embargo, con la orientación adecuada y paciencia, es posible extender el tiempo de vida después de un ACV, al igual que se puede favorecer la esperanza de vida ante otras condiciones, como la enfermedad de Crohn.

Eso sí, como hemos mencionado, el haber pasado por un ictus aumenta el riesgo de padecer otro. Por eso, es tan importante tener presentes ciertas precauciones después de un ictus leve.

  • Cumplir con la medicación. Aquellos medicamentos recetados serán un gran aliado para proteger la salud. Hay que tomarse en serio este control y hacerlo durante el tiempo señalado por el médico.
  • Rehabilitación. Se deben considerar los programas de rehabilitación y terapia como un programa de entrenamiento con el fin de superar cualquier secuela que haya dejado el ictus. Esto ayudará a reconstruir de nuevo la vida.
  • Acudir a los controles médicos. Monitorear la recuperación tras un ictus es esencial para estar atentos a cualquier situación adversa derivada que pudiese presentarse.
  • Entrenamiento mental. Otra de las precauciones después de un ictus leve es cuidar el bienestar mental. La realización de actividades que estimulen el cerebro ayudará a fortalecer y explorar las habilidades mentales, recuperándolas y/o evitando un deterioro mayor. Además, participar en grupos de apoyo emocional puede evitar o ayudar a sobrellevar la ansiedad, depresión o cualquier obstáculo emocional provocado por el ictus.
  • Controlar los factores de riesgo. Dejar de fumar, acabar con el sedentarismo, mantener un peso saludable y cuidar la presión arterial son factores clave tras un ictus y también si lo quieres prevenir.
  • Hacer ejercicio y tomar una dieta equilibrada. Tener hábitos de vida saludable es otra de las precauciones después de un ictus leve que ayudarán a mejorar las expectativas de vida.

Como vemos, la esperanza de vida después de un ictus puede estar influenciada por muchos factores, como la edad, la severidad del accidente cerebrovascular, las condiciones de salud, preexistentes, etc. No obstante, la comprensión de las secuelas de esta condición, así como adoptar un enfoque integral, pueden ayudar a superar las limitaciones y construir una vida más plena tras un ictus.