Telemedicina: qué es, ventajas y desventajas

La difícil accesibilidad a la atención médica en algunos lugares, el aumento del coste de la misma, así como otros factores, han hecho que la necesidad de un buen servicio de telemedicina sea cada vez más tentador.

No obstante, la telemedicina todavía encuentra muchas barreras y detractores. Aun así, no está de más conocer todas las posibilidades que ofrece esta herramienta.

Telemedicina: qué es

Aunque hemos oído hablar de telemedicina, qué es esta herramienta no está del todo claro para muchas personas.

Según la definición que la Organización Mundial de la Salud aporta, telemedicina es la prestación de servicios sanitarios en los que la distancia es un factor crítico. Para solventar este problema, los profesionales de la salud, emplean las tecnologías de la información y la comunicación con varios objetivos.

La existencia de la telemedicina, por tanto, queda determinada por un factor clave: la utilización de dichas tecnologías a la hora de comunicar. Todo esto queda integrado en un ámbito mucho más amplio como es el de la salud digital.

¿Para qué sirve la telemedicina?

Haciendo uso de la comunicación utilizando las tecnologías de la información, los sanitarios pueden, gracias a la telemedicina:

  • Intercambiar información válida para el diagnóstico, tratamiento y prevención de ciertas lesiones y enfermedades.
  • Investigar y evaluar a los pacientes.
  • Apoyar la continuidad asistencial a las consultas.
  • Fomentar una comunicación a tiempo real entre el paciente y el propio profesional sanitario, a pesar de la distancia.

Todo ello con el fin de promover la salud de las personas y de sus comunidades.

Telemedicina: qué es

Origen de la telemedicina

Seguramente sean muchas las personas que han oído hablar de la telemedicina por primera vez a raíz de la pandemia por Covid-19. La razón es que la situación derivada por la aparición de este virus aceleró la tendencia del uso de la telemedicina, al verse reducidas las posibilidades de acudir a los centros sanitarios.

Sin embargo, el término no es para nada nuevo, ya que su origen se encuentra en la década de los 70 del siglo pasado, cuando comenzó el desarrollo de la tecnología (ordenadores, Internet, teléfonos móviles, etc.).

Ya en sus inicios se concibe como una manera de luchar contra las barreras geográficas, incrementando el acceso a los cuidados de la salud. Esto tenía y tiene especial relevancia en zonas rurales y en países en vías de desarrollo.

Telemedicina y tele-salud: ¿es lo mismo?

En ocasiones podemos oír hablar de telemedicina con otros nombres, como atención médica virtual, e-salud o tele-salud. Sin embargo, la telemedicina es un subconjunto de la tele-salud, por lo tanto, no son lo mismo.

El motivo es que la tele-salud, además de incluir la telemedicina, incluye otras cuestiones. Por ejemplo, la posibilidad de proporcionar una formación continua a los proveedores de la asistencia sanitaria a distancia.

Tipos de telemedicina

Teniendo en cuenta qué es la telemedicina, se puede pasar ya a aclarar qué tipos existen. Normalmente se suele diferenciar entre tres modalidades que aclaran las funciones de la misma.

Tecnología de almacenamiento y de envío

Este tipo de telemedicina consiste en almacenar datos clínicos con el fin de enviarlos a otros centros médicos.

Un ejemplo sería coger imágenes de rayos X de un ambulatorio y enviarlas en el mismo momento a un centro especializado para que estas sean interpretadas.

Monitorización de pacientes a distancia

Permite controlar a los pacientes con enfermedades crónicas sin que estos salgan de sus casas.

Este tipo de telemedicina es posible gracias al uso de dispositivos que se encargan de recopilar datos sobre presión arterial, niveles de azúcar en la sangre, etc.

Con ello, los profesionales pueden revisar esos datos en tiempo real desde el hospital y decidir si es necesario tomar algún tipo de medida.

Telemedicina interactiva

Es tipo de telemedicina, que es la más conocida, consiste en una videoconferencia entre médicos y pacientes que se comunican en tiempo real.

Para ello, el paciente puede realizarla desde su domicilio, aunque en ocasiones existe la opción de acudir al centro de salud más cercano al mismo para ello.

Tipos de telemedicina

Ventajas de la telemedicina

Aunque hay aún muchos desafíos a considerar y solucionar respecto a esta forma de prestar atención sanitaria, también hay muchas ventajas que se deben destacar. Dichas ventajas son las que avalan el auge de esta herramienta en la actualidad.

Mayor acceso a la atención médica

La telemedicina es un formato apropiado para aquellos profesionales de la medicina y pacientes que buscan un diagnóstico y tratamiento a distancia.

Para aquellos especialistas que quieren trabajar en zonas remotas esto es esencial si no cuentan con instituciones sanitarias cercanas.

Por su parte, en el caso de los pacientes, la telemedicina facilita el acceso a la atención a personas con discapacidad o adultos mayores que tienen dificultad para poder llegar a los centros de salud u hospitales.

Disponible para muchas especialidades médicas

El servicio de telemedicina está disponible para múltiples especialidades médicas, para la atención en servicios de consulta primaria, así como también algunos de emergencia.

Del mismo modo, los profesionales de sanidad pueden realizar derivaciones de manera inmediata a otras áreas de atención dependiendo de la evaluación que le hagan al paciente y de su estado.

Es posible acceder a la información del paciente

En telemedicina, que no exista una encuentro presencial, no implica que los especialistas médicos no puedan acceder de igual manera a información sobre el paciente.

En estas consultas este también tiene la posibilidad de contarle a su médico cómo se encuentra, además de hablarle sobre su historial médico y realizar las preguntas que considere.

La telemedicina permite la comunicación directa y el especialista puede percibir algunas manifestaciones físicas de sus pacientes, además de recabar información relevante.

Ahorro económico y de tiempo

Algunos estudios aseguran que la telemedicina puede favorecer la reducción de costes, tanto para los proveedores sanitarios como para los pacientes.

En el caso de las personas que solicitan los servicios ahorran dinero y tiempo en los traslados hasta los hospitales. Además, en el caso de la medicina privada, las consultas online suelen tener un precio inferior a las consultas presenciales.

En el caso de los centros de salud, la reducción económica puede verse en los gastos de mantenimiento, por ejemplo.

Facilita la continuidad

Derivado de la ventaja anterior, se encuentra esta. La telemedicina facilita, en muchos casos, la continuidad del tratamiento y la evolución del paciente.

Por dificultades económicas, de traslado o de tiempo, muchas personas cancelan sus citas médicas presenciales. En cambio, la telemedicina facilita mucho en esos aspectos la atención.

Reduce la automedicación peligrosa

Como se ha mencionado, la telemedicina facilita el acercamiento de los pacientes al diagnóstico y tratamiento proporcionado por un profesional sanitario.

Esto ayuda a prevenir la automedicación peligrosa, que es el uso de medicamentos sin previa recomendación médica.

Disminuye los riesgos de propagación de enfermedades

Este es uno de los motivos por los cuales la telemedicina en España y en el resto del mundo es una herramienta en auge desde la pandemia por Covid-19.

Ir a un centro de salud u hospital implica estar en un lugar cerrado, compartiendo espacio con personas que pueden tener una enfermedad.

Esto puede llegar a ser peligroso para todos, pero más para aquellas personas con un sistema inmune débil o con patologías preexistentes.

Ese riesgo se reduce con la utilización de la telemedicina.

Beneficios de la telemedicina

Desventajas de la telemedicina

Aunque, como se ha señalado, la telemedicina puede proporcionar grandes ventajas, es cierto que también tiene una pequeña parte negativa.

Muy limitada para ciertas enfermedades

Es evidente que no todos los pacientes ni todos los problemas de salud o enfermedades pueden ser tratados a través de la telemedicina.

Hay ciertas patologías que requieren de una evaluación física presencial y/o un seguimiento presencial.

Inversión inicial elevada

Para la atención de ciertas especialidades sin que el paciente acuda a consulta puede ser necesaria una inversión elevada para la implementación y el mantenimiento de las mismas en telemedicina.

Disponibilidad

No todos los centros sanitarios o profesionales médicos ofrecen sus servicios de telemedicina.

Por tanto, puede suceder que un paciente requiera este tipo de atención y no pueda obtenerlo con su médico de confianza, limitando su acceso a la sanidad o teniendo que cambiar de profesional.

Mayor implicación del paciente

Hay ciertas especialidades en las que se requiere una implicación mayor del paciente.

Por ejemplo, si se está tratando con un nutricionista de manera presencial, los controles de peso se llevarán a cabo en consulta.

No obstante, si se hace de manera telemática, el profesional va a requerir esos datos recogidos por el propio paciente. Eso significa que este debe implicarse y ser riguroso con dichos controles y, por supuesto, no mentir al profesional sobre su dieta y mucho menos sobre su peso real.

Preferencia por una atención presencial

Aunque la telemedicina facilita mucho la atención médica, obviamente no es lo mismo que una consulta tradicional.

Por eso, muchos pacientes no se sienten confiados ante este formato y siguen prefiriendo acudir presencialmente a consulta. Esto normalmente viene dado porque piensan que el trato es mucho más impersonal y no posibilita la vinculación con su médico. Algo que no tiene por qué ser así.

Del mismo modo, también muchos profesionales médicos rechazan la telemedicina, aun cuando sus especialidades podrían ser tratadas de manera no presencial.

Desconfianza

Como mencionábamos antes, en el caso de los pacientes, muchos se sienten desconfiandos ante este modelo. Entre las cuestiones que más suelen preocupar, además de no poder tener un vínculo cercano con su doctor o doctora, se encuentran:

  • La privacidad y confidencialidad en las relaciones paciente-médico.
  • Las implicaciones ético-legales.
  • La seguridad en el manejo de los datos.

Desventajas de la telemedicina

Telemedicina en España

Según una encuesta realizada por la plataforma Capterra, la telemedicina en España ha conseguido bastante consolidación tras el paso del Covid-19. Según su investigación, desde el inicio de la pandemia, el 62% de los pacientes ha utilizado este sistema.

Además, para confirmar el hecho de que el auge de la telemedicina se debe a la pandemia, existe otro dato revelador: el 92% de los encuestados usó la telemedicina por privera vez entre 2020 y 2021.

De esta forma, la utilización de la telemedicina en España encabeza la lista de los países en comparación a los otros elegidos para el estudio:

  • España: 62% de los encuestados.
  • Canadá: 56%.
  • Reino Unido: 54%.
  • Australia: 53%.
  • Países Bajos: 31%.
  • Francia: 28%.
  • Italia: 27%.
  • Alemania: 17%.

Gracias a los avances en IA (Inteligencia Artificial) y con la introducción de tecnologías muy novedosas, la telemedicina se ha convertido en una manera emergente de medicina.

Es evidente que una máquina nunca podrá sustitir la dedicación de un médico, pero sí que este formato se vuelve cada vez más imprescindible en algunos ámbitos, como en el mundo rural, donde es un intrumento de mucha utilidad para favorecer la equidad en el sistema.